*Por Marcela Milone. En el año 1776 se juzgó en Tucumán, por brujería, a una india de Amaicha. La denuncia fue presentada por el capitán Antonio Toro, quién dijo que le había embrujado a una de sus esclavas, provocandole "intolerables tormentos".
Pascuala era temida en el pueblo por tener tratos con el diablo y haber enfermado a muchas personas.
Pascuala declaró que se ganaba la vida cociendo y tejiendo y que ignoraba por qué estaba presa.
Estando en la celda se entera de lo que dicen de ella.
Improbable de todo lo que se la acusaba el Protector de Naturales alegó que debían dejarla en libertad.
Así comprobamos que que en esos oscuros tiempos había jueces y defensores con sentido común y dispuestos a buscar la verdad.
